Mujeres desafiantes en el cine de Miyazaki

Recordamos a un autor que rompe esquemas no solo porque elevó el cine de animación a los más altos niveles sino porque sus protagonistas son mujeres fuertes e independientes que van en contra del orden patriarcal.

La cultura japonesa es una cultura machista, aunque en Oriente el machismo tenga prácticas propias, tal vez muy distintas y con trasfondos muy diferentes al de nuestra cultura occidental. Por este motivo, uno de los principales atractivos de la filmografía de Hayao Miyazaki es el hecho de que, en  muchas de sus historias, las mujeres son las protagonistas. Pero no sólo eso. Lo más interesante es que esos personajes contradicen los estereotipos típicos de la mujer japonesa: hija obediente, madre abnegada o esposa sometida; es decir, mujeres que no cuestionan su lugar en la sociedad ni su manera de actuar. Las heroínas de Miyazaki son justamente lo opuesto. Todo ello expuesto en un formato «inocente» de animé (cine animado japonés) y fábulas de niñas y adolescentes, que son la mayoría de sus protagonistas.

Una cualidad que resalta en todas ellas es su carácter fuerte e independiente. Y más allá de presentarnos personajes lineales, que no muestran mayor desarrollo a lo largo de su historia, las mujeres de Miyazaki presentan una gran riqueza en el desenvolvimiento de su historia subjetiva, dejándonos ver los dilemas internos, el reconocimiento de sentimientos complejos y no esquemáticos.

En una época en que las narrativas dominantes nos han acostumbrado a personajes que se enfrentan a situaciones en las que los sentimientos que pueden llegar a tener son excluyentes y contradictorios (lo que está bien o mal, querer o no querer, ser una u otra cosa, no hay áreas grises) donde los límites están muy bien trazados, los personajes de Miyazaki desdibujan los trazos de esos límites, de manera que exploran qué hay entre una opción y otra. El resultado es la capacidad de cuestionar, de sentir, de conocer y de ser creativos.

Las mujeres de Miyazaki son arriesgadas, sinceras, valientes, inteligentes. Y como él mismo lo ha declarado: no necesitan un héroe, no necesitan validación masculina, lo que significa la posibilidad de que construyan relaciones de reconocimiento mutuo y de apoyo.

Todas estas características hacen que sea muy fácil identificarnos con cualquiera de las niñas y mujeres que Miyazaki nos ha regalado, ya que como ellas, cualquiera de nosotros también está hecho de contradicciones y sentimientos complejos que van cambiando. Nosotros también estamos en busca de relaciones que nos reconozcan y en las que podamos construir espacios de apoyo mutuo y verdadero afecto.

La película más aclamada de Miyazaki, entre sus muchas obras maestras, es «El viaje de Chihiro», estrenada en 2001, reconocida internacionalmente como una de las historias más fantásticas desde «Alicia en el país de las maravillas» de Lewis Carroll. Cuenta la increíble historia de una niña, que nos hace reflexionar sobre la amistad y la importancia de encontrar una auténtica identidad. Calificada como una de las mejores películas animadas de todos los tiempos, recibió premio Oscar a mejor Película de Animación y el Oso de Oro en el festival de Berlín, es la única cinta de anime que ha merecido, hasta ahora, ambos reconocimientos.

Otras obras importantes de este autor son: Mi Vecino Totoro (1988),  La Princesa Mononoke (1997),   Ponyo (2008), El viento se levanta (2017).

Prensa Funcamama

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*